Historia

La fundación del Convento de Santa Clara se debe a la riqueza y a la benevolencia de Diego de Tapia, cacique indígena, que tuvo una hija legítima nacida a finales del siglo XVI, Luisa, a quien deseaba dar estado digno de su nobleza, lo consultó con su confesor, el guardián de los franciscanos. El fraile, ni tardo, ni perezoso, sugirió la creación de un recinto monacal que beneficiaría a la población, a la Iglesia y especialmente a su Orden. Diego obedeció la voluntad del clérigo y antes de iniciar los trámites burocráticos correspondientes, levó a su hija al convento de Santa Clara de México, en la calidad de “niña” para que se educara como doncella española. Más tarde, cuando todo estuvo arreglado, Luisa volvió a Querétaro acompañada de varias monjas, las que dieron fundamento a la institución.

Fray Miguel López consiguió las licencias necesarias, previa donación de gran parte de los caudales de Diego, heredados de su padre, el conquistador Fernando de Tapia, éstas fueron el permiso virreinal y la venia arzobispal que expidió el Cabildo por estar la sede vacante.

GENERALES DE LOS RETABLOS.

RETABLO MAYOR

Con toda seguridad el Retablo original fue barroco pues el en siglo XVI fue cararterístico el arte principalmente en la música y en la escultura.

El ensamblador Luis Ramón Franco elaboró un retablo que se estrenó el 12 de agosto de 1736 que tenía a Santa Clara al centro, al Salvador al centro pero en la parte superior, en el Sagrario a la Purísima Concepción con corona de plata obra de un artesano de apellido Zamorano.

Ramón Rojas hizo otro retablo (el segundo retablo de esta centuria, y antes existieron mínimo tres que fueron remplazados por diferentes motivos).

En 1785 se estrenó otro que costó $ 8500:00 y que tenía un Sagrario de plata.

Sin duda en el S. XVIII como hemos dicho existieron tres retablos mayores de estilo Barroco, con una vida aproximativa de 25 años los dos primeros, y el tercero duró un poco más de 50 años. Todos desaparecieron en el tiempo de la reforma y con la salida definitiva de las religiosas clarisas.

El actual de estilo neoclásico con dos siglos de existencia aproximadamente, se debe a la moda del tiempo y que las religiosas en su iniciativa de renovación, sólo alcansaron a cambiar el Mayor salvándose los demás de estilo Barroco.

RETABLO DEL SANTO CURA DE ARS

San Juan María Vianey patrono de los todos los Sacerdotes desde el año Jubilar Sacerdotal de Junio del 2009 a Junio del año 2010, muere en Francia en 1786 a la edad de 73 años. Es el famoso “Santo Cura de Ars”

Este retablo lo fabricó el maestro Francisco Martínez Gudiño en 1766 y su costo fue de $ 5051:00.
Al escultor y maestro Bartolo se le pagó la cantidad de $ 100:00 por la escultura del Señor San José a quien fue dedicado este retablo originalmente.

En 1911 este retablo tenía un altar dedicado al Santísimo Sacramento y ya en el fanal no estaba la imagen del Señor San José, estaba una escultura de la Virgen María, y a los lados las esculturas de Santa Rosa de Viterbo y de Santa Margarita.

Al principio del siglo XX todos los altares de los retablos de Santa Clara fueron desprendidos.
El Templo de Santa Clara fue declarada Parroquia del SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS en 1921, por tal razón la imagen del DIVINO SALVADOR fue adaptada y es la que está en el retablo neoclásico y desde entonces aparece el ”Santo Cura de Ars” en el fanal del retablo que originalmente era de San José y que en la actualidad ydespués de tantos cambios quedó así:

-Dos puertas simuladas en su nivel inferior.
-Arriba pilastras de respaldo para las esculturas.
-Al centro, un medio punto formado por varias arquivoltas y sostenido por pilastrillas tupidas de ornamentación.
-El remate al final que se ajusta a la arquitectura del edificio.
-Guardapolvo cóncavo con exornación vegetal plana.
-Conchas, frutos, roleos y nuves que circundan las figuras humanas.
-Destacan las divisiones horizontales.
-Las imágenes son: Santa Rosa de Viterbo, Santa Margarita de Cortona, tres rostros angélicos, Santa Inés y Santa Dorotea de Capadocia.

Este retablo alude a las virtudes de toda mujer consagrada: virginidad, pureza, sufrimiento, obediencia, martirio, predicación y penitencia.

RETABLO DE LOS ARCÁNGELES

Obra de Francisco Martínez Gudiño, a quien se le pago en 1766 la cantidad de $ 5051:00 y tiene las características siguientes:

-Al rededor guardapolvo ornamentado con relieves de ojas, flores y figuras geométricas a manera de encaje.
-La puerta que conduce a la antesacristía es un trabajo austero con recuadros verticales y horizontales con hojarasca dorada sobre fondo rojo y el marco con molduras retalladas de labores vegetales y un alfiz apenas perceptible.
-Un dintel, una guarda malleta y en la clave un querubín de alas policromadas que sostienen un remedo de capitel corintio.
-La Tribuna Abacial con su reja de hierro forjado para que la Abadesa y su Consejo pudieran desde ahí escuchar la Misa.
-Los Arcángeles Miguel y Rafael sobre zócalos elaborados de roleos, conchas, hojarasca y un corazón al centro, al parecer la firma del autor en todas sus obras.
-Los fustes se pierden en la rocalla y un querubín inmenso en una concha.
-Los capiteles son corintios y en su base adornados de guirnaldas.
-El entablamento muy decorado y en el centro un querubín con un enorme penacho.
-El remate en el medio punto y el copete que sobresale del arco formero que sostiene la cúpula.
-La ventana y a los lados pilastrillas terminadas en un rostro donde revolotean dos angelitos con una palma en la mano.
-Dos ángeles en nichos decorados un tanto anónimos, segun los evangelios apócrifos, pues sólo son oficiales Gabriel, Rafael y Miguel.

RETABLO DE SANTA COLETA:

En 1763 existía un retablo dedicado a Nuestra Señora del Perpetuo Socorro y que en ese mismo año es sustituido por otro con la misma advocación y que costó $ 4:500:00 pagados al maestro Francisco Martínez Gudiño.

A principios del S. XX todavía en el fanal existía una imagen en bulto de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro y que probablemente sea la que existe pero muy deteriorada en la parte del coro alto.

La estructura de este retablo está compuesta por banco, cuerpo principal y remate semicircular.

El banco da cabida a dos puertas laterales de dinteles mixtilíneos en cuyo centro se encuentran serafines de alas policromadas.

Sin altar y sin Sagrario, pero con cuatro príncipes que portan cuernos de la abundancia.

En la hornacina central está Santa Coleta en bulto que vino a sustituir a Nuestra Señora del Perpetuo Socorro.

Sobre el nicho, molduras, roleos y al centro un lienzo oval de la Virgen de Guadalupe que emerge de entre pétalos como Rosa Mística y coronada de laureles (de inmortalidad) por un príncipe que flota entre nubes. Lleva además otra corona de oro y piedras preciosas alusivas a su Asunción.

Otros dos ángeles en pleno vuelo muestran fraces alucivas o que hacen relación a virtudes de la Santísima Virgen María Madre de Dios.

Al centro del vano de luz un obelisco inspirado en la Mater Admirábilis.

Este obelisco se relaciona con los mitos de la asención solar y la luz como espejo penetrante, representa el misterio de la inmortalidad-resurrección de la cual nosotros de una forma participamos también a ejemplo de Jesucristo y María Virgen.

En el vértice un corazón, que es centro y motor, agente de afectos, símbolo del amor y de la caridad cristiana.

El cuchillo, la espada y la lanza son la fuerza, libertad y sacrificio, venganza, guerra y muerte.

La muleta es la enfermedad e impotencia. El martillo de canteros es para forjar la vida humana, en orden a la verdad universal y eterna que Dios nos reveló en Jesucristo.

Los querubines representan a los seres de luz divina y que irradian la sabiduría que viene del Creador.

La bolsa es la riqueza que puede corromper el corazón humano, aún de la persona que está cerca de Dios… como el caso de Judas Iscariote que siendo apostol…y la gente lejos de Dios parece que con mayor razón…

El brazo y la pierna son las mutilaciones físicas y las enfermedades a las que todos los humanos estamos expuestos y que son expresión de la frafilidad y caducidad de todos nosotros que ahora somos y mañana no.

Los racimos de granadas son la fecundidad y descendencia abundante, como la fe en la Iglesia que agrupa a muchos bajo la mirada del Dios Inmortal.

El libro es la Sabiduría de la revelación escrita. La Palabra Divina diseñada para que el ser humano se conduzca durante su vida mortal sin error.

RETABLO DEL TRÁNSITO DE MARÍA O DEL SAGRADO CORAZÓN

En un pricipio este retablo fue de Ntra. Sra. del Tránsito, y hasta tenía su Cofradía de mulatos. Pero en 1766 a Fco. Gudiño se le pagó $ 4635:00 por el tetablo del Sagrado Corazón, incluyendo el hierro con el que se aseguró según datos de la Abadesa Gertudris Manuela de Santa Rosa de aquel tiempo.

En otro tiempo fue retablo dedicado a la Virgen de Guadalupe en lienzo que ya no existe, porque el cuadro actual tiene la firma de Miguel Cabrera.

En otra época tenía al centro un Cristo atado a la columna (que las religiosas sacaban en procesión al rededor de su Convento en Semana Santa), y que después quedó en la Capilla (ahora Templo Santuario de la Vida pero que originalmente fue portería del gran convento de las clarisas) atrás de la fuente de Neptuno (fuente que durante el sitio de Querétaro fue instalada donde ahora se encuentra, ahora este Cristo está en el coro bajo).

Volviendo al Retablo: El Padre Eterno recibe a la Madre de Cristo en Cuerpo y Alma y el Espíritu Santo contempla la escena y Cristo representado en forma de Corazón ardiente con sus símbolos de la cruz y la corona de espinas.

Las imágenes: abajo Santa Isabel de Hungría y Santa Isabel de Portugal con vestimenta de terciarias franciscanas.

Arriba los reyes Salomón y David.

Sus capiteles son sencillos, y arriba el monograma JHS (Jesús, hombre y Salvador.

RETABLO DE SAN JUAN NEPOMUCENO (SJ mártir del sigilo sacramental en el S. XV):
-Probable autor del proyecto el ensamblador Luis Ramos Franco(queretano).
-Obra del artesano y maestro queretano Pedro Rojas.
-Está en el lado de la Epístola y es el más antiguo (1740 aprox.).
-Predominan líneas rectas sobre curvas.
-Se observa moderación, calma, ritmo y más técnica que decaración.
-Descansa sobre un banco de madera color rojo con molduras de forma geométricas doradas. Desplantan sobre éste los zócalos que soportan a los estípites de corte balbasiano, seccionados en tercios con capiteles corintios, cuyas hojas de acanto apenas se persiben por la superposición de guirnaldas de frutas que se enredan en los caulículos. Los fustes están sumamente decorados con granadas, rostros angelicales, bustos que se enmarcan por óvalos, ínfulas, roleos, racimos de frutas y espejos octagonales y ovalados.

En las entrecalles a nivel del banco, se ven las puertas adinteladas de los centros penitenciales, cavidades en el muro(desde donde existía una capilla) donde las monjas sin salir de su convento confesaban sus pecados al sacerdote sin tener que ingresar él a la clausura. Sobre los accesos, sendos medallones con relieves de ángeles, cada uno con una mitra en la mano (posiblemente el santo candidato a obispo).

-Sobre mensulas san Buenaventura y santo Tomás de Aquino.
-Las cuatro escenas en pintura(obras de Agustín Ledesma): la confesión de la reina por el santo(atrás san Juan Bautista), la tortura, la muerte del santo de Nepomuk y san Juan ofreciendo su lengua a la Virgen(mientras un personaje celestial toma nota del acontecimiento).

Los atributos del santo:
-sotana negra, alba, bonete, capilla de armiño, crucifijo(fuerza de espíritu), palma(martirio) y cinco estrellas(aquí fuera de la vitrina formadas por espejos) que vieron cuando flotaba en las aguas del Moldova.
-Sobre el fanal de san Juan Nepomuceno está san Luis obispo de Tolosa.
-En el remate de medio punto una ventana y san Juan Evangelista y en su mano el veneno con que quisieron darle muerte.

RETABLO DE NUESTRA SEÑORA DE LOS DOLORES

La manufactura no es la original, pero si en su advocación.
Este es de Francisco Gudiño a quien se le pagaron $4500:00, más $170:00 por los vidrios de la imagen principal en el año de 1765.
El paramento está ornamentado con mucho detalle con una fina labor que simula los trabajos de cestería tan propios de los retablos de LA ZONA DEL BAJÍO, moda original de QUERÉTARO.
Consta de un banco, un cuerpo alto que llega hasta la cornisa que soporta los arcos formeros y fajones del templo, y un remate que va más allá del medio punto invadiendo parte del triángulo de la bóveda de arista. A los extremos del banco hay dos puertecillas adinteladas adornadas con rocalla, guirnaldas y veneras sobre fondo rojo, flanqueando lo que debió haber sido el altar y, sobre ese espacio, el sagrario, en cuya puerta está el Sagrado Corazón de Jesús. Enmarcan la puerta una cortina, rocalla y veneras y sobre estas un querubín. El interior está forrado de espejos, por lo que da la impresión de ser un espacio grande y profundo. A los lados unos relicarios vacíos.
EL curpo principal está formado por tres pilastras; la central, la más prominente, alberga el fanal de la DOLOROSA, imagen de madera para vestir con túnica púrpura y manto azul de filo dorado. Su rostro expresa una gran angustia acentuada por la posición de las manos a la altura del pecho, que se presionan entre sí tratando tratando de mitigar el dolor. Alrededor de élla varios angelitos flotando en el cielo que le acompañan en su pesar, algunos enjugan con sus manitas sus inevitables lágrimas. Antes de llegar al entablamento sigue un tramo de decoración y a este se superpone una escena pasionaria: una gruta de nubes, conchas y amorcillos volando; dos de ellos exhiben la túnica de Cristo, otro lleva la esponja con que le ofrecieron la hiel y uno más ha perdido el atributo, entre ambos, un óvalo con reliquias. Un poco más arriba, en el segundo nivel, dos angelillos, sentados en roleos, señalan el símbolo de la crucifixión; todo esto conforma una especie de montículo, el calvario y, en él, la Cruz vacía; sólo penden de ella el letrero de INRI (Iesus Nazarenus Rex Iudaeorum) y la sábana con que Dios, hecho hombre, fue descendido. La escena es eminentemente teatral porque la Cruz está en el remate, al frente de la ventana, recibiendo un haz lumínico muy intenso que provoca el efecto deseado: Cristo ha sido sepultado pero en la Cruz queda todavía el resplandor del que fue Luz de luz, de quien murió para redimir al género humano, cuyo holocausto vino a iluminar al mundo entero.

En las calles exteriores del primer cuerpo no hay propiamente nichos; las pilastras de escaso volumen y excesiva ornamentación se rehúnden un poco al tamaño de las imágenes; éstas se soportan en peanas molduras, y a manera de dosel aparece una concha; más arriba, un esplendor con coronas de metal, semejante a la de espinas. A la altura del capitel, un pequeño cortinaje y en el entablamento, infinidad de querubines. A la izquierda, la beata Luisa Alberetoni (viuda y que en el año 1506 entró en la tercera orden franciscana) con el Niño Jesús en brazos. A la derecha, santa Catalina de Bolonia del S. XV y que primero fue agustina y al último terciaria franciscana en Ferrara. Ya siendo superiora en un convento de Bolonia, se le apareció la Virgen María con el Niño Dios en una Navidad, teniendo la dicha de que la Virgen puso al Niño Dios en los brazos de la santa. Murió en 1463 dejando pinturas y escritos en miniaturas en su monasterio del Cuerpo de Cristo en Bolonia.

Sobre el pesado entablamiento del nivel principal están las peanas de dos imágenes femeninas aladas, ricamente vestidas, policromadas, doradas y estofadas. Las enmarca un óvalo moldurado sostenido por angelillos y, tras éste, un paramento compuesto por distintos planos. A la izquierda, LA VICTORIA, representando el triunfo de Cristo que venció a la muerte, llevando en su mano derecha el cuerno de la abundancia y en la izquierda la palma de los mortales elegidos que se esforzaron por vivir el Evangelio. Las palmas que aquí abundan representan a los mártires de Cristo. A la derecha, una alegoría de LA PIEDAD, representada por una joven que lleva una llama sobre su cabeza y también un cuerno de la abundancia, sólo que invertido, porque lo está ofreciendo a unos niños que en esta representación no existen. La Virgen experimenta una soledad por la muerte de su Hijo Jesucristo.

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